99 Francs…Uh La La
Muchas veces nos han dicho que la publicidad es poco ética, que nunca tendremos esas cosas y que pintamos pajaritos multicolores cuando la realidad es diferente. Es cierto que la publicidad exagera ciertas cosas y crea ambientes seductores para generar deseo de compra. pero algo que no puede hacer es exagerar beneficios o engañar al consumidor. El mismo producto se encarga de ser la prueba fehaciente.
Encontré este fragmento con el que inicia la película “99 Francs” (2007), basada en la experiencia publicitaria del escritor Frédéric Beigbeder y sobre su novela “13.99 euros”; y deseo compartirlo con ustedes para que creen su propia opinión sobre la misma responsabilidad social de esta carrera.
Personalmente creo que la publicidad debe ser creativa, real, ética y seductora y así se hace en Hemisferius Publicidad y Marketing.
¡Ahora quiero saber sus opiniones!
Todo puede ser comprado.
Amor, Arte, el planeta Tierra
Usted, yo
Yo, en particular
El hombre es un producto como otros
Venta con una fecha límite
Soy publicista
Soy parte de aquellos que le hace
Soñar en las cosas que nunca tendrán
El cielo siempre azul
Marcas nunca agotadas
Perfecta felicidad fabricada
Usted cree que yo hago al mundo más bello?
Equivocado: Yo lo retuerzo
Todo es temporal
Amor, Arte, el planeta Tierra
Usted, Yo
Particularmente, Yo
Me encantaban las
Sofisticadas imágenes
Joder, es una mierda!
Yo no soy un buen muchacho
Soy una gran mierda
Un héroe moderno
Yo soy el que decide hoy
Lo que usted querrá mañana
Yo los endrogo con las novedades
Y las ventajas de la novedad, y que
No permanecen de moda por mucho tiempo
Lo ideal sería que me odiaran, antes
De odiar a la época que me creó
Cuando a fuerza de ahorros, Tu puede
Comprar el vehículo de sus sueños,
Yo hace tiempo que lo
Catalogué de anticuado.
Yo siempre me manejo

Para frustrarlos
Yo penetro sus cerebros
Entro a su hemisferio derecho
Sus deseos ya no pertenecen
A ustedes
Le impongo el mío al suyo
Nunca un jodido engañador, ha sido tan
Poderoso como yo en más de 2,000 años
Escrito por Gabriel Esteban Castellanos Váldes



















